Existe una
preocupación generalizada respecto del cuidado de la familia en tiempos de
COVID.
Si bien las
vacunas han sido un gran aliado para evitar casos graves de la enfermedad provocada
por este virus, no es posible evitar el contagio en espacios cerrados.
Este virus
que mantiene al mundo en un estado de alerta constante nos ha permitido
entender que debemos estar más atentos a nuestro cuidado personal (lavado de
manos, uso de cubrebocas, distancia social) y entender la responsabilidad de no
contagiar a familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.
Hay varias
maneras de lograr que los espacios se mantengan limpios y libres de aerosoles
potencialmente portadores de virus y bacterias.
El método
más simple y accesible es la ventilación natural que permite renovar el aire
contaminado por aire del exterior más limpio.
Por otro
lado, los desinfectantes en aerosol o líquidos para limpiar las superficies parecen otro recurso eficaz para reducir los
microorganismos en ambientes de mayor riesgo como por ejemplo baños y cocina.
Sin embargo, al usar con una alta frecuencia estos elementos de limpieza
también estamos expuestos a desarrollar otras enfermedades respiratorias como
alergias o asma, por la prolongada exposición a los compuestos químicos que
quedan en el aire.
Es importante
lograr una limpieza eficaz que, a su vez, no resulte una amenaza para nuestra
salud.
Cuando en
el hogar no hay personas infectadas, los métodos habituales de higiene personal
y de los espacios comunes son una herramienta útil para mantenernos sanos.
Ahora bien,
¿qué podemos hacer cuando sospechamos o confirmamos que alguien de nuestra
familia tiene COVID?
En primer
lugar, es importante que esa persona permanezca aislada. En este caso los
recursos de siempre no suelen ser tan eficaces para la prevención del contagio
del resto de la familia.
Por
ejemplo, el uso de la ventilación natural puede implicar que los aerosoles que
portan el virus (que pueden permanecer suspendidos en el aire por más de 6
horas) lleguen rápidamente a la nariz y boca de alguien que se encuentra a más
de dos metros de distancia.
Por otro
lado, las personas infectadas al hablar, toser, estornudar e incluso respirar
elevan drásticamente la carga viral en suspensión, la cuál es cada vez mayor
con el paso de los días llegando a cada rincón de la casa. Si no existe un
elemento eficaz de filtrado de esas partículas en suspensión, la propagación
del virus es prácticamente inevitable.
El uso de cubrebocas
dentro del hogar también funciona como una barrera frente a los aerosoles, sin embargo,
la exposición prolongada (más de 6
horas) disminuye notablemente la impermeabilidad de los barbijos, incluso si
son N95.
Lo cierto
es que el método más eficaz comprobado para garantizar que los espacios queden
totalmente desinfectados durante las 24 horas es el uso de purificadores de
aire y superficies.
Los purificadores
Ecoviox trabajan filtrando el aire del ambiente y eliminando los residuos de
virus y bacterias atrapados para que no se formen colonias.
Tambien cuentan con un ionizador negativo
que atrae las partículas con carga positiva precipitándolas al suelo y dañando
su capacidad infecciosa.
Para
eliminar cualquier microorganismo alojado en las superficies es posible iniciar
el proceso de ozonización (sin presencia de personas o animales en el ambiente)
que es gas desinfectante más eficaz que existe, capaz de eliminar todo tipo de
partículas de los muebles, sábanas, alfombras, teclados de computadora,
picaportes, cortinas, tapizados y cualquier superficie de difícil acceso.
Los
purificadores Ecoviox fueron testeados y certificados para eliminar el COVID-19
del aire y las superficies. Te ayudan a estar protegido frente a la nueva ola
de contagios.
Ecoviox es
la mejor opción para que vos y tu familia se sientan tranquilos siempre.
Sabemos
cómo cuidarte

